¿Qué es el Budismo?

¿Por qué estamos aquí? ¿Cómo podemos ser felices? ¿Cómo podemos ser libres? ¿Por qué sufrimos? ¿Cómo podemos vivir en armonía y crear un mundo mejor? Una vez que nuestras necesidades básicas están cumplidas, surgen, casi inevitablemente, esas preguntas perennes del ser humano, lo que hoy en día llamamos las preguntas existenciales. En el fondo son una sola pregunta: ¿Cómo se vive bien?

El ser humano que llamamos el Buda, nació en la India hace 2500 años bajo el nombre de Siddhartha Gotama. Su título, el Buda, significa él que ha despertado a una visión radical y transformadora. Según los textos sobre su vida, el joven Siddhartha era muy sensible a su situación existencial. Algunos textos cuentan las cuatro visiones que fueron claves a su decisión de ir en búsqueda de la liberación. Es decir, vio de manera profunda e innegable la realidad de la enfermedad, la vejez y la muerte. La cuarta visión se trató de un ermitaño santo, y ésta le dio el impulso final de dejar atrás su casa y tribu y dedicar su energía a la búsqueda noble.

La historia de su camino desde entonces forma la gran parte de las escrituras canónicas del budismo. Antes de su visión clave de la naturaleza de esta vida, lo que se llama Nirvana, se entrenó en meditaciones esotéricas y austeridades terribles. Al final, sin más remedio, en la luna llena del mes de mayo, se sentó debajo de un árbol con una determinación inquebrantable para alcanzar el Nirvana, la Iluminación. Pensó: “o bien voy a morir en la lucha, o romperé las ataduras que atan mi mente.” Lo que sucedió a Siddhartha debajo de este árbol ha tenido consecuencias inmensas para la humanidad. Pasó por niveles profundos de la conciencia y despertó a otra manera de ver la vida. Dijo después, que había roto definitivamente todos los venenos de la mente. La profundidad de su visión es algo más allá de las palabras y todas las ramas del budismo tienen su fuente y su meta en esta visión. No son ni más ni menos que métodos para que otros seres humanos puedan repetir el Despertar del Buda, y liberarse de todo sufrimiento.

¿Pero qué es esta visión más allá de las palabras? El Buda se comunicó con conversaciones, argumentos, cuentos, imágenes y parábolas durante un sacerdocio de 45 años. Algunas cualidades surgen una y otra vez: la compasión, la sabiduría y la energía inagotable. Además comunicó que vio la realidad directamente, sin los velos de apego y prejuicio, y que tiene tres marcas esenciales:

1. Hay un elemento insatisfactorio en la vida mundana, lo que se llama Samsara. No es que hayamos gestionado mal nuestra vida, es inevitable si no nos liberamos de las ataduras de la mente. Esto se llama Insatisfactoriedad.

2. Todos los fenómenos son impermanentes, desde una gota de agua hasta el universo, y sobretodo, nosotros mismos lo somos. Esto se llama Impermanencia.

3. No se encuentra en ningún lado una esencia permanente e inmutable, y sobretodo no existe ningún alma inmortal en los seres humanos. Esto se llama Vacuidad o no-yo. En el fondo el budismo, o en términos budistas tradicionales, el Dharma, es el conjunto de prácticas, enseñanzas y técnicas que nos ayudan a cruzar el océano del Samsara y llegar al Despertar del Buda, el Nirvana.

Hay muchas elaboraciones de este camino, el más resumido es el sendero triple:

1. La ética: para tener una mente clara y lúcida hay que entrenarse en vivir conforme a nuestra interrelación e interdependencia con todos los seres. Por eso los budistas siguen preceptos éticos.

2. La meditación: para ver las cosas como son en si mismas y liberarse hay que purificar e integrar todas las energías de la mente a través de las múltiples formas de la meditación.

3. La sabiduría: para liberar la mente de todas sus ataduras hay que verse claramente a uno mismo y a los demás, e ir más allá de cualquier auto-engaño. Esta es la invitación del Buda, del Dharma y de la Sangha, la comunidad de discípulos del Buda.

Te invitamos a desarrollarte y liberarte según esta visión para el beneficio de ti mismo y todos los seres

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